Publicaciones Ehret

Sobre la vida de Arnold Ehret

¿Quien fué Arnold Ehret?

Arnold Ehret nació el 29 de julio de 1866 en Georgen (Black Forest) un pueblo de Baden, cerca de Freiburg, Alemania. Su abuelo era cirujano veterinario que curaba tanto a personas como animales con remedios naturales. Su padre era un granjero que fabricó todos sus utensilios para al trabajo en el campo y un genio en la tecnologia que tenia actividad en todas las esferas del conocimiento humano. Niño aun, quizás herencia paterna, demostró poseer cualidades de investigador. Fue la suya una niñez terrible de “porques” que nunca eran contestados. Destacóse en la escuela por su extraordinaria capacidad de estudio y por un indomable espíritu de investigador. La ciencia en general, – la medicina, la biología y la química en particular, – así como el arte (pintura) fueron objeto de sus inquietudes juveniles.

La persona que tuvo mas influencia en la infancia de Ehret era un amigo de la familia llamado Frank, este mismo era el hombre mas alto del pueblo, tenia mucho ingenio y poseía el huerto mas cuidado. En definitiva, era un sabio astuto y una persona natural en el sentido mas original.

Ehret, a pesar de hallarse gravemente enfermo de un severo catarro bronquial, se graduó con honores. Ejerció el magisterio hasta que fue llamado a las filas, donde fue dado de baja tres meses mas tarde, por una neurastenia cardíaca. Se concentró entonces en su labor de pedagogo. A los 31 años el mal de Bright amenaza con llevarlo a la tumba, y es entonces donde este indomable espíritu revela toda su potencia de lucha y vence a una muerte inminente, sorprendiendo a “científicos” y profanos por los métodos que emplea en su autocuración. Y su idiosincrasia de autodidacta, su innata vocación de buscador de verdades, lo llevan a entablar desigual batalla contra la ortodoxia científica Imperante. Y vence una ves más. Espíritu generoso, dedica entonces toda su vida a divulgar su verdad, a convencer a los hombres, sus hermanos, del error en que viven, y que esta minando sus reservas físicas, mentales y espirituales, en detrimento de la raza humana.

La lucha no fue fácil: deambuló primero entre la legión de médicos “científicos”, gastando, según sus palabras, 6.000 dólares; tampoco tuvo suerte entre los naturistas, y por más que buceo en la ciencia cristiana, en las curas magnéticas y en muchos otros diversos sistemas, tratando de encontrar el sistema curativo definitivo, solo encuentra procedimientos técnicos parciales. Disgustado, marcha a Niza y comienza a desarrollar su propio método; se equivoca, estudia, profundiza, observa, viaja, pero el sabe que su camino es el cierto y no desmaya. Intuye que en la ciencia de la alimentación reside el secrete de la buena salud.

En Argelia extrae secretos a la Naturaleza. Egipto, Palestina, Turquía, Rumania, Italia y Austria son escenario de sus hazañas curativas. Vuelve a la patria con la revelación definitiva, con la verdad, que será la base de su sistema, y es entonces cuando sostiene la nueva lucha: la de imponer a la Humanidad ciega la verdad redentora que él halló en sus observaciones y meditaciones más profundas.
Pero el niño débil se ha convertido en el hombre que ha abierto el libro de los siete sellos. Su campaña es intensa; asombra al mundo científico con sus demostraciones personales sobre el ayuno (bate el record mundial de ayuno con una duración de 49 días). Pronuncia conferencias, funda el primer sanatorio de su aplicando su sistema, vuelve a recorrer países sembrando sus conocimientos. Triunfa, su voz tiene eco en los ámbitos más distantes.
El profesor V. W. Child, colaborador y amigo de Ehret, dice: “Ehret no es el inventor del ayuno, ni de la dieta a base de frutas, ambas cosas eran perfectamente conocidas por todos los naturalistas; no, su merito no radica en eso. ¡Lo grandioso de este hombre original es el estudio profundo que hizo de esos dos sistemas curativos hasta llevarlos a la maravillosa perfección que es su método personal!”

El 10 de octubre de 1922, con 56 años, Arnold Ehret sufrió una trágica caída golpeándose el cráneo. Según cuenta su discípulo Fred Hirsch, Ehret iba andando con rapidez sobre un suelo empapado de aceite en una noche de niebla cuando se escurrió y cayó hacia atrás golpeándose en la cabeza. Hirsch realmente no vió la caída, sino que se lo encontró yaciendo en el suelo.

Otro discípulo de Ehret, Benedict Lust, mantuvo que Ehret llevaba un par de zapatos nuevos y se escurrió debido a la falta de costumbre con ese tipo de calzado.

A día de hoy, la causa real de la muerte de Ehret alza muchas sospechas entre los Ehretistas, puesto que el gran éxito de las curas de Ehret junto con su nuevo estilo de vida revolucionario e influyente amenazaba terriblemente las industrias médicas, cárnicas y de productos lácteos. Debido a estos factores, muchos creen que debió haber alguien más involucrado en la muerte prematura de Ehret.

Arnold Ehret es un icono cultural y fue un importante protagonista del renacimiento naturalista alemán y suizo de finales del siglo XIX. La influencia de este movimiento se extendió por América e influyó en mucho de los movimientos contra culturales, incluyendo la Generación Beat, el movimiento “Hippie” movido por vegetarianismo, el veganismo y el frugivorismo.

A lo largo del siglo XX y hasta el siglo XXI, las enseñanzas de Ehret han seguido desarrollándose gracias a los esfuerzos sinceros de pequeños grupos de Ehretistas dedicados. Hoy en día, las enseñanzas de Ehret están ganando cada vez más aceptación en todo el mundo a medida que la gente descubre por sí misma la verdad innegable que hay en ellas.

No faltaran detractores de Ehret, cerebros anquilosados por la ciencia oficial, que pretenderán discutir su obra, pero ni aun ellos podrán impugnar el maravilloso y vivificante mensaje que este místico de la salud envía a sus hermanos, a toda la Humanidad doliente.